lunes, 23 de julio de 2007

Olivo || Un árbol cargado de leyendas y símbolos

Por qué un árbol cargado de leyendas y símbolos? Porque el olivo, en todos los tiempos, ha inspirado una suerte de veneración; pues se lo considera como símbolo de paz, de sabiduría y de belleza.
El relato bíblico acerca del Arca de Noé nos dice que la terminación del diluvio fue anunciada por dos palomas que en sus picos portaban ramitas de este interesante árbol.
Además recordemos que cuando Jesús entró en Jerusalén fue recibido por una multitud que lo aclamaba enarbolando ramitas de olivo y hojas de palmera.
En las religiones de Grecia y Roma, el olivo estaba consagrado a las diosas Atenas y Minerva, respectivamente.
En las competencias de los juegos olímpicos, los vencedores eran coronados con ramas de olivo. Los emperadores llevaban una pequeña corona sobre su cabeza de hojas de este árbol.
Hoy podemos ver que los vencedores en las competencias automovilísticas, en especial, son coronados con una corona que asemeja o representa a las cordadas en la antigüedad a los campeones olímpicos.
El comienzo del cultivo del olivo es un poco incierto, sabemos que se remonta a tiempos muy antiguos, pero en realidad no se sabe con certeza la época ni el lugar de sus comienzos.
Algunos afirman que sus orígenes provienen de las regiones orientales del Mediterráneo (Siria, Palestina), luego extendiéndose por Grecia, Italia, Francia, España y también las costas del norte africano.
El olivo (Ofe europaea), desde el punto de vista botánico, es una planta de bayas, pertenece a la familia de las oleaceas.
Es una planta de follaje escaso; sus hojas son perennes, oblongas y coriaceas terminadas en forma de lanza, de color verde oscuro la parte superior, y de color verdoso claro la inferior. Normalmente llega hasta los seis metros de altura; si las condiciones son favorables puede alcanzar hasta veinte metros. El tronco y las ramas son generalmente muy torcidos y de formas raras.
Las flores están reunidas en forma de racimo y son muy perfumadas; tienen cuatro pétalos, dos estambres y un pistilo; la corola es de un tono blanco lechoso.
Tanto las flores como los frutos nacen en las pequeñas ramas, a partir del primer año de vida del árbol.
Los frutos demoran de unos seis a siete meses para lograr la madurez, que es cuando toman un color negro brillante. Pero la cosecha de la aceituna se realiza recién cuando el árbol alcanza los ocho o diez años de vida, período en que da en abundancia. Generalmente se realiza a mano, pues otros métodos usados perjudican al árbol y además provocan la caída de frutos no maduros aún.
El árbol de olivo, de tener las condiciones adecuadas, puede llegar a vivir hasta dos siglos, aunque leyendas y tradiciones aseguran una existencia de cinco y más siglos.
La madera de este árbol es dura, muy compacta, pesada y con ausencia de nudos; por estas cualidades esta madera es excelente para la confección de objetos finos, esculpidos o torneados.
El clima ideal son las regiones en que la temperatura oscila entre los 10 y 25 centígrados. Le son perjudiciales el exceso de humedad o sequía, los cambios bruscos de temperatura, las heladas, los vientos violentos y terrenos salitrosos.
Los frutos, o sea las aceitunas, después de ser recogidas son seleccionadas; las más grandes y de mejor aspecto son para consumo natural o tratadas con salmuera. Las otras son para la elaboración del exquisito aceite de oliva; pero también se fabrica el aceite no comestible que es el llamado lampante, pues posee una acidez mayor al 5%, además de tener otras deficiencias. Este aceite, junto a otros subproductos que se obtienen derivados de la refinación de este producto, se lo utiliza para la fabricación de distintos productos industriales como pueden ser combustibles y varios productos químicos.
El olivo es una planta de gran importancia en la economía de muchos países, como Grecia, España, Francia e Italia, y creo que en nuestro país se le ha dado una importancia menor porque, por poseer todos los campos, podría ser un importante productor a nivel mundial si se tomara verdadera conciencia de este gran tesoro.



René Darán
Fuente: Diario La Capital. Sección Flora y Fauna de Nuestro País /1984/87
Director EcoNews
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